A medida que las empresas amplían el uso de la inteligencia artificial (IA), muchas buscan formas de medir el rendimiento de esas inversiones. Según el artículo fuente, el 88 % de las empresas utiliza IA de alguna manera. También señala que la mitad de las empresas de Londres afirma que su plantilla no tiene las competencias necesarias para responder a los requisitos de IA de sus organizaciones.
Adam Field, identificado en el artículo como Chief AI Officer de Tungsten Automation, sostiene que las organizaciones deben replantear las descripciones de los puestos y las competencias requeridas. Además de los conocimientos técnicos, destaca la alfabetización digital, la evaluación crítica de los resultados de la IA, la integración en los flujos de trabajo, la comprensión empresarial y la creatividad. Según el artículo, estas capacidades son importantes en todos los niveles.
El artículo describe un mercado laboral con puestos profesionales que combinan el criterio humano y las herramientas de IA, mientras que las tareas repetitivas se delegan por completo a la IA. Señala que los empleadores pueden sobreestimar las capacidades de sus empleados si las expectativas no figuran en las descripciones de los puestos. La propuesta de Field consiste en nombrar las herramientas de IA que se utilizarán en cada puesto y especificar las competencias necesarias para usarlas, incluido el pensamiento crítico.
El artículo también señala los «datos oscuros» —información guardada en documentos, correos electrónicos, archivos PDF y otros formatos no estructurados— como un obstáculo para obtener resultados fiables de la IA. Según el artículo, hacer que esa información sea utilizable mediante una estructura, un contexto y una gobernanza adecuados puede ayudar a las organizaciones a pasar de proyectos piloto aislados a entornos de producción.
La IA puede asumir tareas rutinarias, pero el artículo sostiene que el criterio humano, el pensamiento creativo y la capacidad de guiar a las personas durante los cambios siguen siendo valiosos. También señala que la IA está creando puestos como evaluadores de IA y revisores con intervención humana. La opinión de Field, tal como la presenta el artículo, es que la IA está transformando los empleos y que a las empresas les puede costar obtener rendimiento si no adaptan los puestos y las competencias.
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