Según se informa, el asistente de inteligencia artificial Muse de Meta tenía una vulnerabilidad zero-day que podía permitir a los atacantes acceder a aplicaciones conectadas, como WhatsApp y el correo electrónico.
El investigador de seguridad Patrick Wardle, fundador de la organización sin ánimo de lucro Objective-See, descubrió el fallo y lo llamó «not-a-mused». La vulnerabilidad está relacionada con un ajuste no documentado llamado endo_voyager_dictation_endpoint, que permite cambiar el destino del procesamiento del dictado por voz. Normalmente, Muse envía los comandos de voz a la nube, donde Meta puede registrarlos.
El ataque requiere varias condiciones. Muse debe estar conectado a otras aplicaciones, el dictado por voz debe estar activado y el atacante debe tener acceso local para cambiar el ajuste. Ese acceso podría obtenerse mediante herramientas de supervisión y gestión remotas, malware de bajo nivel o acceso físico.
Si se cumplen esas condiciones, los comandos de voz podrían redirigirse a una infraestructura controlada por el atacante junto con tokens de autenticación. Después, el atacante podría utilizar el acceso de Muse para solicitar información sensible de las aplicaciones conectadas. Wardle declaró a Ars Technica que desarrolló ataques de prueba de concepto capaces de escribir archivos maliciosos en el disco y tomar fotografías, a veces sin una alerta evidente.
Según el informe, Meta fue informada, pero no ha comentado el caso ni ha publicado un parche.
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