El evento de Tesla sobre Cybercab en Austin no logró convencer a Wall Street de que la empresa esté preparada para liderar el mercado de los robotaxis. El evento fue inusualmente tranquilo y el CEO Elon Musk no asistió.
El desafío más inmediato llegó a primera hora del viernes, cuando la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) abrió una investigación sobre Tesla poco después de que la empresa pusiera sus primeros Cybercab en las calles de Austin. Los vehículos no tienen volante ni pedales.
Las normas federales de seguridad vehicular exigen controles manuales, como los pedales de freno. El Department of Transportation propuso eliminar esos requisitos para los vehículos diseñados para conducirse de forma autónoma, pero la propuesta no ha cambiado las normas actuales. Tesla optó por certificar por sí misma el Cybercab, siguiendo el procedimiento habitual de los fabricantes de vehículos conducidos por personas.
Según el registro estatal de vehículos automatizados, Tesla ha registrado 45 Cybercab en Texas. La fuente compara la escala actual con Waymo y señala que la operación de Tesla es mucho menor.
La investigación no impide necesariamente que Tesla siga operando los vehículos. La prueba principal para la empresa será si puede lanzar un servicio de robotaxi de forma segura y a gran escala.
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