La IA generativa se utiliza cada vez más para crear menús de restaurantes, pero el resultado puede tener un aspecto extrañamente uniforme que resulta inquietante para los clientes.
Las ilustraciones de sándwiches de bagel, burritos, helados y gambas pueden parecer impecables, simétricas y demasiado lisas. Alex Lisle, director de tecnología de Reality Defender, dijo a TechCrunch que estas imágenes pueden parecer el intento de un extraterrestre de preparar comida sin entender sus principios fundamentales. Describió el efecto como convergencia, no como colapso del modelo: los resultados de la IA pierden calidad y variedad sin volverse completamente inútiles.
Los grandes modelos de lenguaje y los modelos de difusión aprenden patrones a partir de grandes conjuntos de datos. Cuando se les pide crear un menú de comida rápida, pueden recurrir a estilos conocidos asociados con Wendy’s, Burger King, McDonald’s y otras cadenas populares. Como esos menús ya comparten convenciones visuales, los diseños generados pueden reforzar la misma estética.
Las ediciones repetidas pueden intensificar el efecto. Un usuario llamado Labtec mostró en X cómo cambió un menú de ChatGPT después de 100 ediciones, hasta que la comida se volvió progresivamente más redonda y lisa. Investigadores de University of Duisburg-Essen, en Alemania, descubrieron que las imágenes de comida generadas por IA que parecen casi reales pueden producir un efecto de “uncanny valley”, con más repulsión e incomodidad que las imágenes obviamente falsas.
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