Las organizaciones se ven presionadas a cambiar sus sistemas de TI debido a los avances tecnológicos y de la IA, los cambios en las prioridades empresariales y la ralentización del crecimiento económico. También pueden necesitar sustituir sistemas que se acercan al final de su periodo de soporte, responder a interrupciones o amenazas cibernéticas, o buscar alternativas cuando suben los precios del software. Kashif Nazir, de TechRadar, describe el riesgo de intentar atender todas estas demandas a la vez: los cambios rápidos y simultáneos pueden ser más difíciles de gestionar y aumentar la posibilidad de interrupciones y fallos del sistema.
Un desafío central es mantener la visibilidad en entornos de TI complejos que abarcan sistemas locales, servicios en la nube, servidores, redes y dispositivos de usuario final. A medida que interactúan los sistemas antiguos y nuevos, los cambios no registrados o no autorizados pueden causar desviaciones de configuración: un sistema se aparta de su configuración de referencia prevista. Sin supervisión, esa desviación puede pasar inadvertida y complicar cambios posteriores.
Nazir cita un incidente ocurrido en mayo en el que Google Cloud suspendió sin previo aviso la cuenta de producción de Railway. Railway no había detectado una dependencia técnica de GCP, y el fallo provocó una interrupción de ocho horas. También advierte que adoptar herramientas de IA más rápido de lo que pueden avanzar la formación y los procesos puede contribuir a flujos de trabajo inconexos, vulnerabilidades de seguridad y filtraciones de datos.
Para las aplicaciones heredadas, Nazir plantea opciones como comprar software, reconstruir aplicaciones o utilizar agentes de IA para crear sustitutos de herramientas SaaS. Esta última opción puede trasladar internamente las responsabilidades de mantenimiento, seguridad, configuración y soporte continuo. Otro enfoque consiste en empaquetar las dependencias existentes del sistema operativo y trasladar las aplicaciones a contenedores o a una infraestructura de escritorio moderna sin reescribirlas. Según Nazir, la supervisión continua de la configuración puede ayudar a los equipos a detectar desviaciones, comprender las interacciones entre sistemas y planificar cambios; automatizar el empaquetado y la distribución de aplicaciones también puede reducir el trabajo manual.
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