Los equipos de seguridad suelen poder identificar y corregir en pocas horas las vulnerabilidades de ordenadores portátiles, servidores y aplicaciones. Sin embargo, los sistemas ciberfísicos (CPS) pueden ser mucho más difíciles de evaluar cuando llega una alerta de vulnerabilidad.
Los CPS incluyen equipos conectados como dispositivos de diagnóstico por imagen en hospitales, sistemas de control en fábricas y redes HVAC en edificios. Estos sistemas se sitúan en la convergencia entre IT y tecnología operativa (OT), pero confirmar si una alerta afecta a un dispositivo concreto puede tardar días y acabar en una suposición.
Una investigación sobre 17 millones de activos ciberfísicos descubrió que el 88% no transmitía un código de producto exacto, mientras que el 76% enviaba un código que no coincidía con el registro del proveedor. La información del sistema operativo también era incompleta: el 41% de los dispositivos no tenía una versión del OS disponible y el 24% no tenía nombre de OS.
La falta de esos datos dificulta asociar los dispositivos con vulnerabilidades mediante búsquedas rápidas en bases de datos o procesos automatizados. Los avisos CVE también pueden estar incompletos porque dependen de la misma información de los proveedores.
Entre 1.100 responsables de seguridad encuestados en todo el mundo, el 44% señaló que comprender la exposición al riesgo de su organización era una preocupación operativa importante. Otro 45% afirmó tener dificultades para reducir el ciberriesgo de sus activos y procesos más importantes.
En un ejemplo, las técnicas de mapeo basadas en AI elevaron la identificación de códigos de producto del 4% al 83%. Además, el 56% de los dispositivos recibió una recomendación de firmware nueva o actualizada, y la precisión de la identificación de vulnerabilidades mejoró un 25%.
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