Tres años después de que Broadcom completara la adquisición de VMware, miles de organizaciones están llegando al final de sus contratos antiguos y entrando en conversaciones de renovación.
Para muchas empresas, esas conversaciones han traído aumentos significativos de los costes de licencias, mientras Broadcom avanza hacia las licencias por suscripción, los paquetes de productos y una cartera de productos más simplificada. VMware sigue siendo una plataforma de virtualización madura y ampliamente utilizada, pero las organizaciones se preguntan cada vez más si los costes adicionales aportan un valor adicional.
Los cambios han vuelto a poner bajo revisión las decisiones de infraestructura. El aumento del gasto en licencias puede afectar a los presupuestos operativos, la asignación de capital y la inversión en ciberseguridad, modernización de la nube, iniciativas de inteligencia artificial e innovación orientada al cliente. Unos costes de infraestructura difíciles de prever también pueden reducir la flexibilidad financiera necesaria para afrontar futuros desafíos.
El debate sobre las renovaciones ha puesto de relieve la dependencia de un proveedor. Alejarse de una plataforma profundamente integrada puede parecer costoso, complejo o arriesgado, lo que reduce la capacidad de negociación cuando cambian las condiciones comerciales.
El mercado ofrece ahora alternativas maduras de virtualización empresarial, incluidas plataformas de código abierto respaldadas por soporte comercial y ecosistemas de socios. VMware puede seguir siendo adecuada para muchas empresas, pero las decisiones se están reevaluando frente al panorama competitivo actual.
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