ChatGPT ya puede generar tarjetas interactivas bajo demanda a partir de un tema o de documentos que suba el usuario. Los mazos se guardan automáticamente en ChatGPT Library, donde se pueden consultar de nuevo más adelante.
En una prueba para TechRadar, Eric Hal Schwartz pidió tarjetas sobre dinosaurios y paleontología. Cada mazo empieza con 10 tarjetas; al pedir más, la cantidad aumenta a 30, luego a 50, y así sucesivamente. El usuario ve una pregunta cada vez, pulsa la tarjeta para revelar la respuesta e indica si acertó. También puede editar las tarjetas, barajar el mazo y pedir a ChatGPT que añada o modifique tarjetas durante la conversación.
Schwartz observó que responder preguntas individuales fomentaba la recuperación activa de información. ChatGPT lleva un seguimiento del progreso para que las tarjetas falladas se puedan practicar de nuevo, y mostró unos breves fuegos artificiales en pantalla al completar una ronda con todas las respuestas correctas. Schwartz también probó tarjetas creadas a partir de documentos subidos sobre la historia de la paleontología. ChatGPT los convirtió en breves pares de preguntas y respuestas. Según el autor, el proceso es más rápido que crear las tarjetas manualmente, aunque recomendó revisar los mazos generados, sobre todo para temas técnicos en los que la redacción puede cambiar el sentido de una respuesta.
Según la reseña, la principal ventaja de ChatGPT frente a alternativas como Quizlet, Knowt y Gizmo es la comodidad. Se pueden crear tarjetas en una conversación ya abierta sin cambiar de servicio. Schwartz considera que las tarjetas ayudan a aprender y reforzar información, mientras que los cuestionarios interactivos de ChatGPT sirven mejor para comprobar qué se recuerda. Recomienda tratar el primer mazo como un borrador e indicar el nivel de dificultad deseado o los temas en los que se quiere hacer hincapié.
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