Según una investigación citada por TechRadar, la suplantación y la difamación en redes sociales han pasado de ser la quinta mayor ciberamenaza el año pasado a considerarse la principal amenaza de ciberseguridad para los próximos tres años. La investigación también reveló que la suplantación de empleados y directivos, incluidos los deepfakes, entró por primera vez entre las cinco principales áreas de riesgo.
Los perfiles falsos y las cuentas fraudulentas de atención al cliente pueden dirigir a los usuarios a enlaces maliciosos, páginas de phishing, portales de inicio de sesión falsos o sitios que venden productos falsificados. También pueden difundir afirmaciones falsas o difamatorias sobre empresas y empleados, lo que puede perjudicar la reputación y la confianza de los clientes.
La inteligencia artificial puede ayudar a los delincuentes a imitar el tono de una marca, crear imágenes realistas y generar mensajes o perfiles convincentes con mayor rapidez. Los deepfakes y el audio sintético también pueden facilitar la suplantación de empleados y directivos. Por otra parte, los algoritmos de generación de dominios pueden producir direcciones web verosímiles parecidas a las legítimas; el 86% de los encuestados los consideró una amenaza. El artículo señala que esos algoritmos no son intrínsecamente herramientas de inteligencia artificial.
El artículo también cita una investigación según la cual el 72% de los altos responsables de tecnología afirmó que el nivel de amenazas de ciberseguridad al que se enfrentó su organización en 2025 fue “crítico” o “muy crítico”. Sostiene que la suplantación en redes sociales, la suplantación de dominios y el fraude basado en la identidad deben tratarse como riesgos de ciberseguridad conectados. Las empresas pueden coordinar a sus equipos de seguridad, redes sociales, asuntos legales y protección de marca, y vigilar continuamente las cuentas públicas, los dominios y los sitios web.
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