La inteligencia artificial se extiende por tareas laborales como el desarrollo de software, la atención al cliente y las investigaciones de seguridad. Los equipos de informática forense y respuesta a incidentes (DFIR) también la utilizan para procesar grandes volúmenes de datos.
Según el artículo fuente, el 90 % de las investigaciones y los procesos penales incluyen ahora un elemento digital. También señala que, en febrero del año al que se refiere la fuente, más de 20.000 dispositivos seguían pendientes de análisis forense digital en Inglaterra y Gales. La IA puede ayudar a los equipos a clasificar información, detectar posibles pistas y conexiones, y organizar informes. Así, los investigadores pueden dedicar más tiempo al análisis y a la toma de decisiones.
Sin embargo, los resultados de la IA pueden ser erróneos, y su presentación segura puede fomentar una confianza excesiva. El artículo sostiene que los investigadores necesitan conocimientos especializados para reconocer los errores y validar los resultados. La IA puede ayudar a llegar a una conclusión, pero no debe considerarse la conclusión en sí.
En las investigaciones digitales, la IA puede apoyar el análisis y señalar información que requiera más examen, pero no debe decidir las conclusiones de una investigación ni determinar la inocencia o culpabilidad. Esas decisiones requieren criterio y responsabilidad humanos. Según el artículo, la misma preocupación se aplica a todos los sectores: las organizaciones necesitan salvaguardias y procesos de revisión acordes con los riesgos de cada tarea.
Los nuevos marcos prácticos para el uso de la IA en DFIR animan a las organizaciones a evaluar los riesgos, decidir cómo revisar los resultados y mantener la supervisión humana cuando sea necesario. El artículo recomienda establecer normas de gestión y control antes de ampliar el uso de la IA, empezando por tareas de menor riesgo cuyos resultados puedan revisarse o revertirse fácilmente.
Comentarios
0Aún no hay comentarios. Escribe el primero.