Matt Rijlaarsdam, de TechRadar, sostiene que la computación cuántica debería medirse por el cálculo útil por vatio y no solo por el número de cúbits.
El artículo señala que investigadores de la UN esperan que la inteligencia artificial duplique hasta 2030 la electricidad y el agua utilizadas por los centros de datos. Según el texto, la disponibilidad de energía y el coste total de propiedad seguirán siendo factores centrales a medida que crezca la demanda de cálculo.
Los procesadores cuánticos superconductores llevan casi una década en torno a los 100 cúbits, porque más del 90 % de la superficie de los chips actuales está ocupada por el cableado que controla los cúbits y lee sus respuestas. Conectar muchos procesadores pequeños puede aumentar el número de cúbits, pero las pérdidas de la red y las conexiones dispersas pueden reducir el cálculo por vatio.
El artículo calcula que, al precio actual por cúbit, una máquina de un millón de cúbits costaría entre 100.000 millones y 1 billón de dólares. Según su argumento, el coste por cúbit tendría que caer al menos 100 veces para que los ordenadores cuánticos fueran económicamente viables.
Rijlaarsdam señala la fabricación en volumen, las piezas estandarizadas y una arquitectura abierta llamada Quantum Open Architecture como posibles vías para reducir costes. El artículo plantea que empresas especializadas podrían fabricar los procesadores, la criogenia y la electrónica de control. Crear la cadena de suministro puede llevar años, si no décadas, y las decisiones de los próximos años determinarán si la computación cuántica llega a producir sistemas útiles.
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