El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, relaciona la industria taiwanesa de semiconductores con décadas de alianzas extranjeras, planificación gubernamental y experiencia manufacturera. En una conversación con Lex Fridman, explicó cómo las relaciones tecnológicas con Europa contribuyeron a desarrollar capacidades que más tarde respaldaron la industria electrónica de Taiwán.
El relato se remonta a la década de 1950, cuando el planificador económico Li Kwoh-ting buscó alianzas extranjeras para desarrollar la fabricación nacional. Entre los socios estaba Philips, empresa neerlandesa de electrónica que aportó conocimientos industriales y capacidad de producción al incipiente sector electrónico taiwanés. Philips forma parte de los antecedentes históricos de empresas que más tarde dieron forma a la fabricación de semiconductores y equipos, pero ninguna alianza por sí sola determinó el rumbo del sector.
Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) pasó a ocupar un lugar central en la producción de chips avanzados, mientras que el proveedor neerlandés ASML destacó en los sistemas de litografía. TSMC fabrica circuitos integrados; ASML suministra maquinaria utilizada en la producción de chips. Sus funciones distintas reflejan las trayectorias propias de las empresas, mientras la capacidad industrial taiwanesa crecía gracias a la inversión, los avances de ingeniería y las relaciones internacionales.
Más adelante, las especificaciones de arquitectura para ordenadores personales publicadas por IBM ayudaron a otros fabricantes a construir máquinas compatibles y abrieron oportunidades para que empresas taiwanesas diseñaran conjuntos de chips y suministraran componentes. TSMC y United Microelectronics Corporation (UMC) se convirtieron después en fabricantes importantes. Los proveedores taiwaneses también participaron en la red más amplia de empresas de componentes que abastecía a compañías informáticas como la de Michael Dell, cuyo crecimiento también dependió de la venta directa y de sus operaciones comerciales.
Taiwán fabrica actualmente más del 90 % de los semiconductores más avanzados del mundo. El relato de Huang describe un largo desarrollo industrial; la posición actual de la isla también refleja décadas de nuevas inversiones, avances de ingeniería y producción especializada. La IA está aumentando la demanda de procesadores sofisticados, y la concentración de la fabricación de chips avanzados en Taiwán ha adquirido importancia para las cadenas mundiales de suministro tecnológico.
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