La empresa británica Heata instala en viviendas equipos informáticos para empresas y aprovecha el calor que generan para calentar el agua doméstica. Así, las empresas obtienen capacidad de servidor y el calor residual del equipo se dirige al depósito de agua caliente de la vivienda.
Heata afirma que el calor residual de un solo centro de datos podría suministrar agua caliente a unos 30.000 hogares. Su sistema conecta una unidad informática a un depósito de agua caliente y reduce la necesidad de calefacción de gas. Las viviendas necesitan banda ancha rápida para transmitir los datos, y Heata paga la electricidad adicional que consume su miniservidor. La empresa aspira a aportar alrededor del 80 % del calor del sistema de calefacción de una vivienda.
El sistema tiene límites de compatibilidad: el de Heata solo funciona con depósitos de agua caliente abiertos, no con depósitos cerrados y presurizados. Thermify, con sede en Gales, también busca clientes para probar su sistema. Su configuración es distinta: utiliza un HeatHub con un conjunto de Raspberry Pi Compute Modules y puede sustituir la caldera de una vivienda.
El artículo presenta los sistemas que convierten el procesamiento de datos en calor como una posible alternativa, ya que desde 2027 no se permitirá instalar calderas de gas en viviendas nuevas del Reino Unido. No establece que estos sistemas sean adecuados para todas las viviendas.
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