La dependencia europea de los proveedores de nube estadounidenses vuelve a estar bajo escrutinio mientras la Unión Europea intenta hacer medible la soberanía digital.
El Cloud Sovereignty Framework (CSF), presentado en octubre de 2025, se basa en iniciativas como Gaia-X y en normativas como DORA y NIS2. Su objetivo es ayudar a que la contratación pública dé prioridad a proveedores que cumplan los requisitos y presenten menos riesgos.
El marco favorece a los proveedores de nube que operan entornos transparentes y resilientes, con suficiente soberanía para proteger los sistemas frente a influencias externas. También destaca la necesidad de que las rutas de datos sean trazables y controlables a escala regional para permanecer dentro del marco jurídico de la UE.
Aunque el CSF no incluye explícitamente a Internet Exchanges (IXs) como criterio de puntuación, sus objetivos relacionados con la cadena de suministro respaldan plataformas de interconexión descentralizadas y resilientes. Los IXs neutrales respecto a los proveedores pueden ayudar a empresas, redes y nubes a intercambiar datos con mayor disponibilidad, seguridad y control.
Es poco probable que el marco transforme el mercado europeo de la nube de la noche a la mañana. Sin embargo, podría influir en la demanda pública y aumentar la importancia de los entornos híbridos, multi-cloud y locales. Rediseñar las redes alrededor de IXs neutrales también podría reducir los riesgos de dependencia a largo plazo y la exposición a futuras subidas de precios.
Según Bitkom’s Cloud Report 2026, aproximadamente el 85% de las empresas alemanas considera que Alemania depende demasiado de proveedores estadounidenses. El 64% de los usuarios locales afirma que la política del Gobierno estadounidense les ha llevado a revisar su estrategia de TI.
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