El endeudamiento de CoreWeave ha llevado a los inversores a fijarse en la deuda que respalda la expansión de la inteligencia artificial. Los bonos de la empresa entraron en territorio de dificultades según una definición habitual: los inversores exigen una rentabilidad 1.000 puntos básicos superior a la de los bonos del Estado. Sus acciones cayeron más de un 20 % después del cierre del martes.
En los resultados del segundo trimestre, CoreWeave comunicó una deuda superior a 35.000 millones de dólares y pérdidas de más de 1.000 millones de dólares durante el primer semestre del año. La empresa vende capacidad de computación y ha utilizado GPU como garantía para préstamos. El cofundador Brannin McBee dijo al Financial Times que CoreWeave quiere deuda con grado de inversión para poder obtener préstamos de aseguradoras.
CoreWeave también comunicó obligaciones de rendimiento pendientes de sus clientes por valor de 103.700 millones de dólares a fecha del segundo trimestre. Cerca del 40 % vence en 2028, y los contratos solo pueden cancelarse en circunstancias limitadas. Microsoft, OpenAI y probablemente Nvidia generaron en conjunto casi tres cuartas partes de los ingresos del segundo trimestre. CoreWeave no identifica a su tercer mayor cliente.
La preocupación también ha afectado a otras empresas vinculadas a las inversiones en IA. Las acciones de Oracle cayeron casi un 10 % durante el mismo periodo y sus bonos también sufrieron ventas. La fuente señala que la caída de las acciones de CoreWeave, por sí sola, no demuestra que el auge de la IA esté terminando, aunque unos costes de financiación más altos podrían dificultar que la empresa alcance la rentabilidad.
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