Max Langridge, de TechRadar, intentó prolongar la vida de un iMac de 27 pulgadas de 2013 añadiéndole memoria y una unidad de estado sólido. Su objetivo era modesto: navegar por Internet, realizar tareas creativas sencillas y cubrir labores cotidianas, sin igualar el rendimiento de su M2 MacBook Air.
Langridge añadió dos módulos Timetec DDR3 de 8GB, con lo que aumentó la memoria del ordenador de 8GB a 24GB. Usó como unidad de arranque un SSD TeamGroup T-Force Vulcan Z 1TB dentro de una carcasa externa Ugreen, así evitó retirar la pantalla, que está sujeta con adhesivo. La conexión USB 3.0 del iMac limitó la velocidad potencial de la unidad. También instaló macOS Sonoma con ayuda de ChatGPT, aunque el ordenador no es oficialmente compatible con ese sistema.
Los componentes costaron alrededor de AU$300: unos AU$70 por la memoria y algo menos de AU$230 por el SSD. Al sumar la carcasa de AU$17 y las promociones, Langridge calculó un gasto total aproximado de AU$310.
Tras las mejoras, el iMac tardó 1 minuto y 52 segundos en arrancar. Langridge dijo que la navegación web mejoró una vez que el ordenador estaba en marcha, pero el fragmento disponible del artículo no ofrece más resultados. No registró mediciones de rendimiento antes de la actualización, así que no pudo cuantificar la mejora de velocidad. El proyecto hizo que el antiguo iMac sirviera para tareas básicas, pero no convirtió su Intel Core i5 de cuatro núcleos a 3.2GHz en un Mac moderno.
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