Durante su primera semana con Googlebooks, Dominic Preston, de The Verge, comprobó que Android impulsa tanto las funciones más atractivas de los portátiles como sus problemas más frustrantes. Poco a poco ha empezado a apreciarlos, pero afirma que la experiencia aún no está a la altura.
La configuración lleva unos minutos y permite transferir aplicaciones y copias de seguridad desde un teléfono. Después, sin embargo, la conexión entre los dispositivos puede ser poco fiable. Preston cuenta que tuvo que cambiar ajustes en sus Googlebooks de Asus y HP y reiniciarlos para emparejarlos con teléfonos. Al cambiar a una nueva red Wi-Fi volvieron los problemas de conexión. El uso compartido de archivos y la transmisión de aplicaciones también requieren que los dispositivos estén en la misma red Wi-Fi y tengan Bluetooth activado.
Algunas aplicaciones de Android funcionan bien en un portátil. Preston destaca las versiones de escritorio compactas y la posibilidad de descargar series de HBO Max o Netflix para verlas sin conexión. Muchas otras resultan incómodas: califica de inutilizable en un ordenador la aplicación móvil de Slack y dice que las aplicaciones de Android de Adobe carecen de buena parte de las funciones de escritorio. Las aplicaciones con la etiqueta “Optimized for desktop” pueden ofrecer un uso limitado del ratón y el teclado. Preston solo ha visto la etiqueta “Made for desktop” de Play Store en un puñado de aplicaciones.
La aplicación Chrome de Google también carece de funciones que Preston utiliza en su MacBook, como cambiar de perfil, abrir pestañas en vista dividida y crear accesos directos de búsqueda personalizados. Dice que no pudo instalar Bluesky ni la herramienta de inicio de sesión Okta desde Play Store en ninguno de los portátiles, incluido el modelo HP con Arm. Según Preston, las perspectivas de Googlebooks dependen en gran medida de Android, que es tanto su principal atractivo como una fuente de limitaciones importantes.
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