Un antiguo servidor HP con procesadores AMD obsoletos empezaba a mostrar su antigüedad, y sus componentes corrían el riesgo de acabar en un vertedero.
Un usuario decidió mantener vivo el proyecto construyendo una placa base personalizada alrededor de una Raspberry Pi CM5 y combinándola con un SSD NVMe M.2 PCIe. La pequeña placa pretende ayudar al hardware antiguo a funcionar como nuevo durante varios años más.
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